"CASO NEGREIRA", VUELVE A LA PALESTRA POR NAVIDAD


 Cuando parecía que ya nos habíamos olvidado del asunto, el "caso Negreira" ha vuelto a las portadas de la prensa deportiva española gracias a unas inoportunas declaraciones del presidente del Real Madrid el ínclito Florentino Pérez. Más le hubiese valido la pena el callarse y hacer un poco de autocrítica hacia el actual mal juego del equipo. Como dice Laporta, presidente del Barça, estas declaraciones son una muestra de barcelonitis aguda. Señor Pérez, métase en sus asuntos. Los árbitros también han ayudado y no poco al equipo merengue. Para los crápulas desmemoriados, recuerdo que ese caso surge por las sospechas de que hace varios años los presidentes entonces del Fútbol Club Barcelona (Sandro Rosell y Josep María Bartomeu) hicieron pagos al entonces presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), Enríquez Negreira, a través de empresas pantalla para obtener favores arbitrales. Esto estaría también relacionado con una supuesta red de blanqueo de dinero.

En otro artículo expliqué que me parece inverosímil que los árbitros se equivoquen aposta. Cuando uno lo hace muchas veces es que de por sí es malo. Es al final de la competición cuando se compensan los errores de unos y de otros. El que resulta ganador lo es justamente. El creer que lo ha sido por culpa de los árbitros es tratar de buscar tres pies al gato. Por ejemplo, si el Fulán FC ha ganado por un gol marcado por un penalti que solo ha visto el árbitro y por un gol anulado a su rival el CD Mengan por un fuera de juego inexistente se tiende a pensar en posibles amaños. La causa, empero, es más sencilla: el árbitro no ha tenido su día. El penalti, además, se podría haber fallado. Si estos "robos" se repiten, ¿no será por que la calidad del arbitraje es pésima?. Tengamos en cuenta, además, que en la época en que se producen los hechos que dan origen al caso todavía no estaba implantado el VAR. El árbitro tenía que decidir en décimas de segundo si, por ejemplo, una jugada era o no penalti. Recordemos la perniciosa manía de algunos jugadores por tirarse dentro del área. Lo mismo sucedía con los fueras de juego. 

Con todo lo dicho, se puede colegir erróneamente que estoy en contra del "caso Negreira". En absoluto. Estoy a favor de que se investigue y quien lo ha hecho lo pague pudriéndose en la cárcel.  Pero de ahí a concluir que el Barça se ha beneficiado por este escándalo, teniendo en cuenta la enorme presión a que son sometidos los árbitros, y descenderlo a la segunda categoría del fútbol patrio me parece una tremenda injusticia. Ya sé que esta medida ha sido injustamente adoptada en otros países pues con ella se mataría moscas a cañonazos a parte de que nos arriesgaríamos a que los verdaderos culpables pudiesen irse de rositas. ¿Cometeremos este craso error?. Espero que no.


¡HASTA EL AÑO QUE VIENE, CRÁPULAS!

¡FELICES PASCUAS Y PRÓSPERO 2026!



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